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lunes, 24 de enero de 2011

EL ROBO DE LULÚ


 

Era un  día radiante de primavera, un día importante, pues se celebraba, una gran fiesta en el centro comercial de Montealto.
Todo el mundo estaba revolucionado, porque se exponía a  la perrita más cara del mundo, por su rareza y por ser la  única perrita  en el mundo que había pisado la luna y vuelto a la Tierra con vida. Era de raza caniche extremadamente rara de color verde y plata llamada Lulú. Todo el mundo deseaba verla en la tienda de animales de la señora González, pues era allí donde se exhibiría.
El centro comercial estaba cerrado, mientras el personal terminaba de organizarlo todo.
La Sra. González  preparaba la tienda con Lucy y Meri, dependientas del local.
En las tiendas del alrededor como la cafetería, dirigida por Luís, compañero y familiar de la Sra. González  o el restaurante italiano de Nicoló donde se servían  las mejores pizzas de la comarca. Estaban muy atareados puesto que todo el mundo entraría dentro de veinte minutos.
Lucy  estaba dispuesta a preparar la urna de cristal blindado, para que nadie pudiera acceder a la perrita, cuando de escuchó un agudo gemido de Lulú.
Lucy corrió hacia dentro esperándose lo peor, pero allí la encontró intacta, o al menos, eso creía.
La tomo en sus brazos y la metió en la urna cuando entonces vio a Meri. Entre las dos llevaron la urna hasta la entrada de la tienda, donde se realizaría el espectáculo.
Más tarde llegó todo el personal del centro comercial, y abrieron las puertas. Todas las personas entraron de golpe y se colocaron frente a la tienda de la Sra. González, la cual salió entusiasmada a recibir a todo el público deseoso de ver a la gran estrella Lulú.
Lulú fue mostrada desde su urna acicalada para la ocasión.
Todo el mundo la aplaudió, incluso Luís y Nicoló   junto a todos los dependientes del centro comercial.
Entonces un chico del público dijo: ¡veamos si es verde de verdad! Los demás también empezaron a gritar: ¡Demostrar que es de verdad! ¡Demostrar que es de verdad!
La Sra. González y sus dependientas sin nada que esconder llenaron un barreño de agua calentita donde  bañaron a Lulú delante de todos, cual fue la sorpresa de todos cuando el extraordinario color verde plata, se fue despintándose.
Todos se miraron entre sí escuchándose abucheos y silbidos.
Mientras la Sra. González palidecía por momentos diciendo:
-Lo siento mucho, no se que ha podido ocurrir, pero juramos que no hemos mentido….
Entonces Lucy se hecho las manos a la cara diciendo:
-Antes, mientras…..mientras limpiaba la urna escuché a Lulú gemir…… ¡Dios mío no la han cambiado!
Rápidamente el dueño del centro comercial exclamó:
-Esta claro que nuestra perra espacial Lulú ha sido robada, ofrezco cinco mil euros de recompensa a la persona que la encuentre.
En un abrir y cerrar de ojos todas las personas se habían marchado.


Ajeno a todo esto el detective más famoso del país se encontraba tumbado en su cama viendo las noticias cuando entonces salieron imágenes del dueño del centro comercial ofreciendo la recompensa. De un salto se dirigió hacia el teléfono para llamar al inspector García:
-¿Inspector?
- ¿Si? ¿Dígame?
-Soy yo Daniel.
-¡Ah! ¡Si! ¡Mi detective favorito!
-Tenemos trabajo, un robo en el centro comercial.
-Lo estaba viendo ahora en las noticias. ¿De cuanto dinero hablamos?
-De cinco mil euros.
-De acuerdo nos vemos en el lugar de los hechos.


Quince minutos más tarde se encontraban frente al escaparate de la tienda, viendo allí a la Sra. González  rodeada de periodistas,
y en un segundo plano se encontraban las dependientas llorando
-Buenas tardes, soy el inspector García, y este es el detective Daniel Ramírez venimos a solucionar el caso.
-Buena soy Lucy  y ella es Meri dependientas de esta tienda.
-¿Por qué llorabais?- preguntó Daniel
-Nos da pena de que Lulú este malas manos
-Después venimos Daniel –comentó el inspector al detective, -primero quiero interrogar a otros.
Se dirigieron hacia a la cafetería Capuccino.
-Buenas, soy el inspector García y este el detective Daniel, queremos interrogarle, ¿Qué ha hecho usted hoy?
-Bueno, soy Luis y hoy no ha sido un día muy especial.
Preparé el local , puse la cafetera en marcha y me fui a ayudar  a las chicas con Lulú…
  -Gracias por todo, pero ya tenemos lo que queremos -exclamó Daniel.
-Nos vamos, gracias  - dijo el inspector
Fueron a ver a Nicoló, que estaba en el restaurante
-Soy el inspector García y este es el detective Daniel, venimos a interrogarlo.
- Lo lamento mucho, yo no quería hacerlo pero no tenía más opciones…
- ¿ A caso está diciendo que ha sido usted?- preguntó el inspector

- Si fui yo, pero tuve mis motivos, ayer oí hablar a la señora González y al dueño del centro comercial de que se harían de oro con Lulú, que la utilizarían para hacer muchísima  publicidad y explotarla hasta  que se hiciera vieja e inservible y entonces la venderían a cualquier circo. Me dio lastima y decidí rescatarla para así dejarla en buenas manos, lo organicé todo, le intercambiaría, tras el baño, por otro caniche con tinte sabiendo que a este, lo liberarían al conocer la falsa.

-Muy bien hecho Nicoló ha sido un robo perfecto, si no fuese por todas las huellas que has dejado, sin contar con el olor a pizza que tenía el otro perrito, pues era macho.
-Serás llevado a comisaría junto a la Sra. González y el dueño del centro comercial y la próxima vez avísanos antes de hacer alguna tontería.


Días más tarde Nicoló salió de comisaría sin ningún cargo pues la NASA  agradeció la captura de Lulú.
La Sra. González y el dueño del centro comercial cumplirían la pena en prisión por intentar explotar cruelmente a un animal único en su especie. Daniel y el inspector recibieron una medalla al mejor detective y al mejor inspector.



 A. L. G.

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