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lunes, 3 de enero de 2011

El sentido de la Navidad




El sentido  de la  Navidad

    Había una vez, una niña que paseaba por el campo.

   Estaba en ese lugar porque había venido con su familia a pasar el puente de la Inmaculada.
   Venia de la ciudad, de un barrio obrero bastante marginado, porque la pobreza resaltaba por todas partes desde que cerraron la fábrica de coches, en la cual trabajaban casi todos los vecinos. La familia de ella no sufrió tanto, puesto que tenían una tienda de ultramarinos, pero al ayudar a sus vecinos, cada vez tenían menos mercancías y le debían más dinero, ya que a todos les fiaban.
   La niña se quedó sorprendida al observar un resplandor que sobresalía de una roca que se encontraba en el riachuelo. Apareció de repente un pequeño angelito, que se dirigió hacia ella y le preguntó. ¡Hola!.¿Como te llamas? 
-Me llamo Noemí -dijo sin salirle muy bien  la voz, porque estaba muy asustada.
-No te asustes, soy la ilusión de la Navidad.
-Y vengo a pedirte un gran favor. ¿Me ayudarías a repartir la ilusión y el sentido de la Navidad? .El papel que desempeño en estos años que vivimos, es muy difícil tantas guerras,  hambre, pobreza e incredulidad hace que la Navidad no tenga sentido .Y tú podrías ayudarme en tu barrio.
-¿Yo? - ¿Cómo? Preguntó Noemí.
-El ángel sonrió, no te preocupes la magia te acompañará. Y desapareció.
   Noemí salió corriendo hacia la compañía de sus padres y aunque tuviera mucha confianza con ellos, no se atrevió a revelar lo sucedido, pues no sabía si había sido un sueño.
            Días más tarde llegaron a la ciudad y su vida transcurrió con normalidad. Hasta que el día veintiuno de diciembre que al abrir la mochila en el colegio, encontró pliegos de lotería de Navidad, asombrada recordó la frase “La magia te acompañará”.
Así que al salir del colegio  empezó a repartir los décimos de lotería entre sus vecinos, echándolos  a los buzones o por debajo de las puertas.
Luego al llegar a la plaza del barrio y ver que no había nadie, tuvo la necesidad espantosa de colocar sus manos sobre el suelo del centro de la plaza. Donde unos segundos más tarde, apareció sin saber como un gran abeto adornado con abundantes adornos navideños y un  gran pesebre con figuras de tamaño naturales el corazón le iba estallar de la emoción, así que salio corriendo hacia su casa y por donde pasaba se adornaba con guirnaldas de colores.
Cuando llegó a su casa y les contó lo sucedido a sus padres, no podían creérselo, pero al ver los décimos y la plaza adornada, se quedaron atónitos. Y le dijeron que le ayudarían a cumplir su misión.
La tienda se lleno de jamones, quesos, embutidos, mariscos y productos navideños. Los cuales envasaron  en lotes y repartieron entre todos los vecinos.
 El barrio se convirtió en una gran fiesta, todos estaban felices, sobre todo cuando el día veintidós, que descubrieron que les había tocado el primer premio de la lotería de Navidad.
Y así se pusieron todos de acuerdo y formaron una cooperativa y con el dinero, pudieron abrir la fábrica para poder trabajar de nuevo y vivir sin tener problemas  económicos.
 Todos los vecinos celebraron juntos la mejor navidad  que pudieron soñar jamás; invitaron a cenar en noche buena a todos los que estaban solos de otros barrios incluso formaron una gran cabalgata.


Almudena .                                                  









 










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