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jueves, 30 de diciembre de 2010

CONCURSO DE CUENTOS NAVIDEÑOS 2010 GANADORA TERCER CICLO PRIMARIA DEL CEIP JUAN DE MESA

Había una vez  una niña llamada Lucy, que vivía con sus padres Luís y Miranda; en uno de los barrios más pobres de la ciudad.

Lucy era una niña de seis años, rubia, de tez blanca y de ojos verdes. Era simpática y a veces caprichosa, pero se tenía que comportar bien, pues como he dicho, eran pobres. Tenía dos amigos: María y Lucas, que se comportaban muy bien con ella, pero los niños ricos de la ciudad se burlaban de ella y la hacían rabiar.

Era Navidad, y todos los niños celebraban esta fiesta con sus padres cantando, abriendo los regalos y viendo los belenes más hermosos y cultos.

Un día, yendo para el colegio, Lucy, María y Lucas se encontraron  con los niños ricos, y estos empezaron a burlarse de ella. “Niña pobre, no tienes ningún regalo de Navidad y nosotros si… ¡Ja, ja!” Y Lucy contesta: “Lo hago para ayudar a mis padres.” Pero los niños ricos como Tomas, no les echaban cuenta a sus padres, porque solo pensaban en ellos mismos. “A ver si te das cuenta que ser un niño rico es mejor, Lucy” decía Lern. Y Lucy se calló y se dijo para sí misma que tenía razón.

Al salir de la escuela, Lucy se dirigió a su casa y se puso a llorar y a decirse lo desgraciada que era. Entraron sus padres en la habitación, preguntándole que le pasaba, pero Lucy dijo: “¡Dejadme! ¡Quiero estar sola!”  Sus padres se fueron de la habitación  y Lucy se quedó sola. De repente apareció una luz brillante y grande de color azul que le dijo: “Te concederé tres deseos porque eres pobre, crees que eres desgraciada y porque es Navidad.” Lucy llena de rabia dijo sin pensarlo: “¡Desearía tener millones y millones de juguetes y no compartirlos con nadie!”De repente, Lucy, apareció en una sala de color blanco en la que no había nada excepto… ¡millones y millones de juguetes! Lucy tocaba todos los juguetes para averiguar si todos los juguetes eran de verdad  y se quedó muy, pero que muy sorprendida al ver tenía un montón de juguetes que nunca tubo.

Empezó a jugar con el gran tren, después con las muñecas, mas tarde con la cocinita, etc. Se llevó tres horas jugando. Ya tras ver jugado con la mitad de los juguetes, vio que estaba muy sola y que no tenía a nadie para compartir sus juguetes y empezó a aburrirse. Se le apareció otra vez la luz y le dijo: “¿quieres pedir tu segundo deseo?” y Lucy respondió:” ¡sí, ¡Deseo que vengan Lucas y María!” Al pedirlo aparecieron en una montaña de juguetes sus amigos.

Los dos le preguntaron a Lucy que donde estaban y Lucy le respondió que estaban en su deseo. Lucas dijo que su deseo era maravilloso y María saltó diciendo:” ¿os vais a quedar aquí hablando o vais a jugar? “ sin decir nada, todos se fueron a jugar. Jugaron a la gallinita ciega, a patinar, a los disfraces, etc. Hasta que Lucas intentó quitarle una figura de soldado a María y empezaron a pelearse. Lucy, preocupada del egoísmo de ellos dos, se puso a llorar y a preguntarles por qué se peleaban. Pero ellos no echaban cuanta a los juguetes.

“Gorr…” sonó en la sala e interrumpió la pelea. Era la barriga de Lucas, tenía hambre. Lucy y María también la tenía  y Lucy decidió pedir su tercer deseo. Apreció, de nuevo, la luz, que le dijo que pensara bien su último deseo, porque ya no habría más. “deseo tener siete mesas llenas de comida basura” dijo Lucy. No se lo creían, habían aparecido siete mesas llenas de comida rápida, pero habían desaparecido los juguetes. Se comieron tres mesas llenas de hamburguesas, patatas, pizzas… les dolía la barriga y se quejaban Lucy pensaba: (¿por qué tendría que haber pedido este deseo? ¿Por qué no he pedido el deseo de tener dinero en todo mi barrio?) Ella nunca pediría el deseo de volver con sus padres, porque ella no les quería mucho que digamos por todo lo que le mandaban: “¡Lucy , ve a hacer la compra!¡Lucy, ayúdame y arregla el salón, por favor!”

De repente se le aparecieron unas imágenes. En la primera había una casa, era la de su “amigo” Tomás, un niño rico. Aparecía él abriendo el regalo de Navidad. Estaban también sus padres que le dijeron cuando abrió el regalo: “¿Te ha gustado?” Tomás apareció llorando al ver que su regalo era un todoterreno en miniatura radiocontrol. Ese regalo para Lucy era maravilloso. Tomás se fue a su cuarto con el coche, dejando a sus padres decepcionados. En el cuarto empezó a reírse diciendo: “je,je,je…así me traerán otro regalo”
La imagen se esfumó y apareció la segunda. En ella aparecía la casa de otro niño rico que Lucy no conocía. Apareció el salón de esta casa, donde estaban los padres y el niño. Los padres estaban hablando por teléfono y el niño los observaba tristemente. Sus padres trabajaban en una empresa muy importante, y por eso no charlaban con él. El niño estaba rodeado de juguetes de Navidad, pero no les echaba cuenta.
Esta imagen también se marchó y apareció otra, la última, la tercera. En ella había una familia mucho más pobre que la de Lucy. Estaban ahorrando cantando para Nochebuena. Cantaban alegremente en la calle y un hombre los vio cantar y les echó una moneda en la hucha. La imagen se quedó en negro y luego volvió otra vez, pero estaban ya en su casa afónicos abriendo la hucha. Al abrirla se abrazaron. Parecía que habían conseguido el dinero suficiente.
También desapareció esta imagen ya no aparecieron más. Al cambiar la mirada de sitio se dio cuenta que no estaban sus amigos, ni la mesa de comida. Era muy extraño. En ese momento, a Lucy se le vinieron las imágenes a la cabeza: “(en la primera los padres de Tomás lo pasaban mal, igual que en la segunda lo pasaba mal el niño, ¿pero por qué en la tercera imagen no lo pasaban mal? Tal vez…)” “porque cada uno confiaba en cada y se llevaban bien, teniendo el respeto con cada hermano, padre, madre…” “y yo me estoy perdiendo la compañía de mis padres… ¡La tengo que aprovechar ya que la tengo! ¿Pero cómo? ¡Si ya he pedido mis tres deseos sin darme cuenta!” Lucy era muy llorona, pero esta vez tenía que llorar. Sus lágrimas brotaban en su cara, más tarde goteaban en su barbilla y luego, cuando cayeron al suelo, ocurrió algo muy raro ¡Las paredes empezaron a derretirse! Corrieron hacia abajo hasta que se fundieron por el suelo. Al terminar, Lucy apareció en su cuarto encima de su cama ¿Habría sido un sueño? Lo que Lucy sabía era que tenía que ir a ver a sus padres y contarles todo lo que le había pasado. Al bajar al salón vio una caja en la que ponía “para Lucy” y ella la abrió y vio que eran unas marionetas hechas a mano. A Lucy le encantaron, pero estaba ilusionada en hablar con sus padres de todo lo que le había pasado y de darles las gracias por el regalo

        FIN

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